viernes, 19 de febrero de 2016

Ella


Por Nostalgia

Tiene el pelo color café y los ojos verdes. Se vuelven sombríos cuando llueve, no le gusta la lluvia porque describe demasiado bien, cómo se siente a menudo. Es como sacarlo fuera y reflejarlo, a ella no le gusta que los demás sepan cómo se siente. Va por ahí pisando fuerte, con un ceño fruncido y una armadura de versos. Hay momentos en los que deja el escudo a un lado y sonríe. Nadie se lo dice, pero tiene una risa preciosa. Cuelga nostalgia de sus pestañas, y, entre suspiros, se le escapan recuerdos. Ella era tan dulce y se ha vuelto tan fría...

Le gusta leer, aunque nadie sabe que, si no le gusta el libro desde el principio, no lo lee y punto. Sólo se maquilla para llorar, porque así se le corre el rimel por las mejillas, y siente, que está llorando toda su oscuridad. Claro que, eso no puede ser cierto, su oscuridad y su pasado los tiene en el fondo de su alma. También le gusta estar sola, dice que la soledad la hace única, y además, que se ahorra los chismes de la gente. Sin embargo, tiene mucho miedo de la opinión que tiene el mundo sobre ella. La aterrorizan las muchedumbres cuando está sola, porque, de nuevo, describe demasiado bien cómo se siente: sola.

Adora las bibliotecas, ¿adivinas por qué? Porque son muy silenciosas. Ama el silencio. Su alma es más o menos así, con la diferencia de que está un poco rota, con cicatrices, y una herida en concreto, que todavía sangra mucho. Me contó que se la hicieron en abril de dos mil catorce y que la tapa con vendas hechas de la poesía de los grandes: Mario Benedetti, Jorge Manrique, Julio Cortázar... Ha llorado mucho por quien se la causó. Se dice que aún llora a veces, cuando nadie la ve. Se quita el traje de guerra y mira al pasado directamente a los ojos. Con él ríe y llora, y ambas cosas con la misma facilidad.

¡Ah! Se me olvidaba: le gusta hablar de sí misma en tercera persona.